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Opinión

Tabarnia es posible

Artículo de opinión de Emilio Nieto López, Primer Decano de la Facultad de Educación UCLM

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Foto: alertadigital.com

En el año 1978, con la aprobación de la Constitución Española, la unidad territorial de las dos Castillas quedó dividida en cinco autonomías unas, uniprovinciales (Madrid, la Rioja, Santander) y otras con provincias que no pertenecían a Castilla como ocurrió con el Reino de León, la provincia de Albacete perteneciente a Murcia y Madrid integrada en Castilla la Nueva durante muchos años. Y esta desmembración territorial del centralismo castellano tuvo lugar por el empecinamiento de Cataluña que, a toda costa, quería evitar la posible unidad de todos los territorios castellanos en una gran autonomía. Hoy es evidente que aquella posible gran autonomía castellana tiene muchas dificultades para lograrlo pero es curioso que todas las regiones de España se mantuvieron unidas en torno a su identidad, costumbres, geografía etc... y solamente Castilla fue rota en cinco subregiones sin ninguna característica que las diferencie.

Pero la historia es sabia y con acierto es capaz de dar sensatez a los hechos y a los acontecimientos que ocurren entre las relaciones sociales de los pueblos, naciones y grandes comunidades. Cataluña es una región de España que, a los largo de los años, se ha ido formando por aluvión de gentes, ideas, compromisos y acuerdos entre nobles, reyes, iglesia y pueblo. Así en el año 801 Barcelona fue conquistada por el rey de Aquitania, Luis el Piadoso incorporándola al reino Franco quien nombró como primer conde a BERA. Pero el condado no fue totalmente independiente del rey Franco hasta la llegada del conde Ramón Borrel III quien llegó a acuñar moneda propia con su esfinge y nombre Raimundus. Con los Decretos de Nueva Planta en 1714, tras la guerra de Sucesión Española, fueron abolidos todos los privilegios condales a Barcelona y a Cataluña hasta la creación de la Mancomunidad de Cataluña en 1914 -1925.

¿Y por qué digo todo esto? Muy sencillo, Cataluña no es una unidad territorial común, ni es una autonomía con objetivos identitarios propios, ni es una unidad geográfica. Sin lugar a dudas Cataluña, cuando menos, está compuesta de dos grandes regiones claramente diferenciadas una de la otra. Nada tiene que ver Lérida (el valle de Arán se quiere unir a Aragón) y Gerona con Barcelona y Tarragona. Esta región plenamente mediterránea rica, industrial, bilingüe, cosmopolita, contraria al separatismo, es totalmente diferente a esa otra Cataluña, rural, pobre sin industria y separatista.

Es curioso que el slogan utilizado por los separatistas rurales, pobres y no industrializados de que España nos roba ahora lo utilicen pero diciendo que es Barcelona la que les roba. En estos días, aunque no es nuevo ni mucho menos, como después veremos, se ha lanzado en todas las redes sociales Twitter, Google, Facebook, Tuenti, Youtube e Instagram y un largo etcétera. por medio de la plataforma BCNISNOTCAT.ES, la creación de Tabarnia como nueva Comunidad Autónoma integrada dentro de Cataluña, formada por Barcelona, su área metropolitana y la franca de terreno que la une con Tarragona por considerar a esta parte de Cataluña como una unidad próspera, industrial, bilingüe y contraria al separatismo, dividiéndola en dos subpartes: la Alta Tabarnia que sería Tarragona y sus pueblos de influencia y la Baja Tabarnia, Barcelona y su área metropolitana.

Esta idea, posiblemente más que idea, surge de una Plataforma llamada Barcelona is not Cataloni (Barcelona no es Cataluña), también conocida como Plataforma por la Autonomía de Barcelona, nacida en el año 2011 aunque parte de sus miembros tuvieron que trabajar muy duramente en la organización de todos los actos en contra de los independientes, lo que perjudicó todos los trabajos que tenían preparados para potenciar esta idea en toda España y muy especialmente en Cataluña.

El responsable de la plataforma es Fernando Almansa que justifica esta petición de una Nueva Autonomía porque considera a Barcelona como una región histórica, ampliamente reconocida como condado de Barcelona y sus implicaciones en la monarquía Aragonesa y Castellana, muy alejada de las ideas separatistas propias de las regiones rurales de Lérida y Gerona que aspiran a lograr una república catalana. En estos momentos, se están recogiendo firmas online a través de Change. Org con el objetivo de pedir la creación de una nueva comunidad autónoma, compuesta por seis millones de habitantes, y si fuera necesario recurrir a un referéndum popular consensuado por el Parlamento Español y así conseguir este objetivo y formar la 18 Comunidad Autónoma de España. Ya tienen diseñada su bandera que estaría realizada por medio de la fusión entre la Enseña De Barcelona y la bandera de Tarragona.

Esta propuesta, por supuesto democrática, y con todos los requerimientos legales pertinentes, se ha hecho popular en Internet y este martes pasado se ha convertido en Trending Topic mundial de tal manera que el mundo independentista ha empezado a temblar y a pedir que esto no se lleve a cabo nunca porque nunca sería posible que el independentismo tuviera cabida, de ser esto así, en la Cataluña rural y pobre. Sabemos que los partidos constitucionales han logrado en Barcelona una mayoría absoluta con 47 escaños frente a los partidos independentistas que solamente han conseguido 38 escaños. Es muy significativo este resultado y está en la línea de lo que proclama Fernando Almansa en las redes sociales.

En definitiva la división de Cataluña en dos comunidades autónomas no solamente es posible como ocurrió con Castilla sino que tal vez sea aconsejable para que no vuelva a repetirse lo ocurrido el uno de octubre de dos mil diez y siete con la declaración unilateral de independencia. Hecho éste que como todos sabemos se produce reiteradamente cada tres o cuatro generaciones en la vida política catalana. Dividir Cataluña debería ser un objetivo que saciaría los deseos de la Plataforma por la Autonomía de Barcelona y así se terminaría, de una vez para siempre, con la gran discriminación que sufre esta región donde el voto vale tres o cuatro veces menos que en Lérida o en Gerona. Es evidente que los ricos no quieren estar con los pobres. Que los ricos catalanes no quieren estar con los pobres españoles. Que la solidaridad entre los pueblos es una quimera que solamente sirve para escribir todo lo que sea posible pero nada de realidad. Creo que no hay mejor remedio que sufrir en sus carnes lo que ellos nos hacen en las nuestras. Barcelona y Tarragona, nueva Comunidad Autónoma, semejante a Madrid, es un proyecto de futuro nada desdeñable y animo a todos los miembros de la Plataforma por la Autonomía de Barcelona a seguir trabajando porque esta idea pueda ser una realidad más pronto que tarde.

Al igual que la Constitución Española señala claramente en el artículo 145 cuando dice que las comunidades Autónomas no podrán federarse entre sí, debería haberse previsto la formación de nuevas Comunidades Autónomas escindidas de otras o la formación de Comunidades Autónomas por fusión de unas con otras siempre que se cumplan los requisitos que se establezcan como puede ser el referéndum. Pero es evidente que en España tenemos muchas comunidades autónomas que podrían ser fusionadas entre sí, entre ellas todas las castellanas. No parece necesario que haya comunidades autónomas con una sola provincia y con menos de medio millón de habitantes sin poseer características propias sociales, étnicas, lingüísticas o culturales porque este sistema solamente sirve para aumentar el gasto público.