Director: Fred Zinnemann
Intérpretes: Gary Cooper, Grace Kelly, Thomas Mitchell, Lloyd Bridges, Katy Jurado, Otto Kruger, Lon Chaney Jr., Henry Morgan, Lee Van Cleef, Ian MacDonald
Sinopsis: Will Kane (Gary Cooper), el sheriff del pequeño pueblo de Hadleyville, acaba de contraer matrimonio con Amy (Grace Kelly). Los recién casados proyectan trasladarse a la ciudad y abrir un pequeño negocio; pero, de repente, empieza a correr por el pueblo la noticia de que Frank Miller (Ian MacDonald), un criminal que Kane había atrapado y llevado ante la justicia, ha salido de la cárcel y llegará al pueblo en el tren del mediodía para vengarse. El tiempo va pasando lentamente, pero nadie en el pueblo está dispuesto a ayudar al sheriff.
Este martes 31 de diciembre a las 12:00 h. en La Sexta 3.
Estamos en el lejano Oeste. Tres individuos se citan en las afueras de un pueblo, van a esperar a un compinche, un criminal que ha salido de la cárcel y que quiere ajustar cuentas con el sheriff que lo encerró.
Mientras aparecen los títulos de crédito suena la voz poderosa del country man Tex Ritter, que ya nos indica, y nunca mejor dicho, por dónde van los tiros: “Do not forsake me, oh my darlin´ on this our wedding day…” O sea en cristiano español, algo así como “No me abandones querida, en este día de nuestra boda…”
Da la medida de lo que va a pasar, un guardián de la ley y el orden, solo, desamparado para enfrentarse contra esos facinerosos. La lucha contra el reloj hasta que se produzca el inevitable enfrentamiento. De hecho, es la primera película rodada en tiempo real, es decir la acción dura exactamente igual que su metraje, 80 tensos e interminables minutos.
La historia ofendería mucho a John Wayne y Howard Hawks. Entendían que un profesional de la ley nunca debería solicitar ayuda, pues para eso era precisamente un profesional. No les pareció demasiado verosímil. De esta contrariedad, surgirían sendas obras maestras compartidas por los dos, RÍO BRAVO y EL DORADO.
Pero el guionista Carl Foreman, uno de los incluidos en las listas negras del nefasto senador McCarthy por negarse a brindar información de sus compañeros progresistas al Comité Parlamentario de Actividades Antiamericanas, algo que sucedería en pleno rodaje, trataba con este argumento de saldar cuentas con su propia situación personal. De ahí que él contara en muchas ocasiones, que lo que pretendió, aparte de mostrar los propios intríngulis del argumento, fue ofrecer una alegoría de su propia situación personal. Él se sentía igual de abandonado y acorralado que el protagonista.
Ese protagonismo recaería en un actor único, excepcional, de mirada limpia, penetrante y andares seguros. En Gary Cooper, inolvidable, legendario como ese Will Kane abandonado por casi todos, hasta por su propia novia, pero dispuesto a afrontar sus obligaciones.
Las dos mujeres que le secundan son de armas tomar en estilos diametralmente opuestos. La fuerza, el empuje, el nervio de la mejicana Katy Jurado en oposición a una dulce, delicada y calmosa Grace Kelly, en el que sería su debut en la gran pantalla. La relación personal entre ambas no resultaría nada amistosa, se produjeron serias disputas, por lo que la última secuencia en la que estaban juntas la tuvieron que rodar por separado.
Otro apartado destacable fue el de su banda sonora (de Dimitri Tiomkin) y su tema musical (de Tex Ritter), algo que supuso dos de los cuatro Oscar que obtendría. Los otros dos fueron a parar al propio Cooper y al excelente montaje de Elmo Williams, encargado de ejecutar el corte final. A partir de aquí se pondría de moda en los westerns una canción como “leiv motiv”. En este aspecto fue también revolucionaria la inclusión de la misma al principio y al final.
Aunque en su momento se recibió como una obra rupturista, de un inusual carácter psicologista dentro del género, posteriormente han sido también bastantes los que han cuestionado sus méritos y la han rechazado por su presunta artificiosidad. Que quieren que les diga, a mí me continúa pareciendo poderosa, soberbia, estilizada, geométrica, emocionante. Un mito justificado, una obra maestra propia de la caligrafía exquisita de ese grandísimo director de origen vienés llamado Fred Zinnemann, el responsable de “tonterías” como TRES VIDAS ERRANTES o UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD entre decenas de joyas.
Siempre constituye un inmenso placer volver a sus fascinantes imágenes en blanco y negro y al rostro dolorido, cansado pero digno y noble de Cooper.
José Luis Vázquez