domingo, 23 de febrero

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La vida son dos días y la mitad es de noche

Jesús Álvarez, periodista y pregonero del Carnaval de Miguelturra

Estreno en Royal City

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Los pájaros ()

Director: Alfred Hitchcock

Intérpretes: Tippi Hedren, Rod Taylor, Jessica Tandy, Suzanne Pleshette, Veronica Cartwright, Ethel Griffies, Charles McGraw, Doreen Lang, Ruth McDevitt, Joe Mantell, Alfred Hitchcock

Sinopsis: Melanie, una joven rica y snob de la alta sociedad de San Francisco, conoce casualmente en una pajarería al abogado Mitch Brenner. Él, que conoce por la prensa la alocada vida de Melanie, la trata con indiferencia y se va de la tienda dejándola bastante irritada. Ella, que no está acostumbrada a que la traten así, encarga unos periquitos y se presenta en la casa de la madre de Mitch, en Bodega Bay. En cuanto llega, los pájaros, enloquecidos, empiezan a atacar salvajemente a los habitantes del lugar. La situación se agrava a medida que avanzan las horas.

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

Alfred Hitchock ya había conmocionado en 1961 a los espectadores de más de medio mundo con esa vuelta de tuerca que supuso, que supone, para el psycho killer la espeluznante y aterradora PSICOSIS. Transformó el género y al propio Séptimo Arte. Y no es ya solamente que obtuviera una obra maestra, sino que rompió moldes con la misma. Ello se explica bastante certeramente en la buena y reciente “biopic” sobre el maestro, interpretada muy adecuadamente por Anthony Hopkins.

Dos años después de aquélla, volvería a sacudir las plateas con una historia de lo más inquietante, que extraía literalmente aullidos del espectador, acerca de dulces y canoros animalitos que comenzaban a atacar inesperada y sorprendentemente, a los seres humanos.

Existen muchas interpretaciones freudianas, psicoanalíticas o sexuales, algo en lo que resultaría prolijo extenderse, sobre la aparición de su protagonista, una guapísima y elegante Tippi Hedren, en un entorno apacible y supuestamente controlado, comenzando por esa “dominadora” madre, a la que parece alterar con su desestabilizadora presencia.

Pero me centraré en lo más obvio, en ese inesperado desorden de la naturaleza, sin motivos aparentes, del que no se ofrecen explicaciones, algo que contribuye a generar una mayor desazón, sobre todo a quienes busquen una razón a lo que sucede. Esta premisa sería retomada sin tanta fortuna por numerosas cineastas, excepción hecha del Steven Spielberg de TIBURÓN, o si me remito a un ejemplo relativamente no muy lejano y atractivo, al M. Night Shyamalan de la desconsiderada por tantos y que a mí me gusta mucho EL INCIDENTE.

De nuevo el mago del suspense volvió a ejecutar un ejercicio de estilo de cautivadora y enorme fascinación visual, apasionante y revolucionario, utilizando para ello –por tercera vez, tras POSADA JAMAICA y REBECA- un muy buen material literario de Daphne Du Maurier.

El ataque de las aves a los niños, el otro devastador que efectúan en el pueblo o, el no violento pero más perturbador del posado paulatino de toda una bandada en un cable de la luz, son momentos que una vez vistos jamás he podido desalojarlos de mi memoria, ni creo que lo haga nunca, salvo que ésta acabe sufriendo deterioro. Todos ellos son puro y genuino CINE.

Además, ese entorno costero de Bahía Bodega, es una localización magnífica, que sirve como idílico contraste a lo que va surgiendo en pantalla.

De principio a fin, resulta un placer asistir a torrente tan continuo de ideas, hallazgos formales de todo tipo, apabullantes estados de ánimo, emociones primarias, creciente desasosiego… La demostración palpable de lo frágil que puede ser el estado de las cosas, las vidas, nuestras calmadas existencias…

La dosificación del suspense es impresionante, “in crescendo” hasta un clímax tremendo. Y ello desde un comienzo en una pajarería casi de comedia romántica, agradable, sentimental, hasta ese estallido final con un plano que no fue el inicialmente previsto por Hitch, pues había pensado en uno mucho más espectacular y costoso entrando en un Nueva York copado por los bichejos del título. Aun así, no deja de ser de lo más inquietante y amenazador.

Indispensable.

José Luis Vázquez