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Estreno en Royal City

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Los hermanos Sisters ()

Director: Jacques Audiard

Intérpretes: Joaquin Phoenix, John C. Reilly, Jake Gyllenhaal, Riz Ahmed, Rebecca Root, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Ian Reddington, Philip Rosch, Rutger Hauer, Carol Kane, Creed Bratton, Duncan Lacroix, Niels Arestrup

Sinopsis: 1850. Charlie y Eli Sisters viven en un mundo salvaje y hostil, en plena fiebre del oro. Tienen las manos manchadas de sangre: la sangre tanto de criminales como de personas inocentes. No tienen escrúpulos a la hora de matar. Es su trabajo. Charlie (Joaquin Phoenix), el hermano pequeño, nació para matar. Eli (John C. Reilly), sin embargo, sueña con llevar una vida normal. Ambos son contratados por el Comodoro para encontrar y matar a Hermann Kermit Warm (Riz Ahmed), un buscador de oro. De Oregón a California arranca una caza despiadada, un viaje iniciático que pondrá a prueba el demencial vínculo entre los dos hermanos.

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

Desde prácticamente los orígenes de la cinematografía –ASALTO Y ROBO DE UN TREN, de 1903-, pasando por su período de esplendor –finales de los 20 hasta las primeras estribaciones de los 70- y su brillante crepúsuculo hasta nuestros días, el western norteamericano nunca ha dejado de gozar de una excelente salud, ni aun cuando en varias ocasiones certificaran su defunción.

Sin abandonar lo que llevamos de siglo XXI y remontándome a mediados de la década de los 90, entre las que incluyo algunas puntuales actualizaciones como COMANCHERÍA, LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA o WIND RIVER, el que esto escribe ha podido disfrutar de obras maestras como SIN PERDÓN, WYATT EARP, EL ÚLTIMO MOHICANO, OPEN RANGE, EL TREN DE LAS 3:10, APPALOOSA, LOS PROTECTORES (para televisión), ENFRENTADOS, EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD, VALOR DE LEY (en versión de los Coen), LOS ODIOSOS OCHO, DJANGO DESENCADENADO, LA LEYENDA DE BUSTER SCRUGGS, DEUDA DE HONOR, BONE TOMAHAWK, HOSTILES o las recientísimas SIN PIEDAD y esta LOS HERMANOS SISTERS entre varias más.

Es mi género favorito (junto a las películas de amor), del que veo y reveo sus obras mayores decenas de veces, sin cansarme jamás. Estoy convencido de que a este último exponente del francés Jacques Audiard volveré unas cuantas.

Sentía curiosidad por comprobar lo que había hecho un cineasta europeo con vitola tan fuerte de autor, que además reconocía no sentir predilección por el género, no encontrarse ni por lo más remoto entre sus preferidos. Lo que ha obtenido, aparte de sorprendente me parece magnífico, extraordinario. Tirando de arquetipos, pero mostrando una mirada muy personal, afirmo sin reparo que apasionante.

A algún colega le he leído que se refiría a su trabajo como revisionista, pero aparte de que dicho término tal como ha sido aplicado en muchas ocasiones me suele generar rechazo, no creo en modo alguno que esta obra vaya de eso.

Lo que sí puedo reconocer es que su comienzo, sus primeros minutos, me ponen un poco en guardia, por si me voy a encontrar con la típica salida de pata de banco del cineasta petulante, impostado o que quiere ir de inaguantablemente transgresor. Nada más lejos de la realidad, Audiard lo que hace es aplicar su sello sin traicionar varias de las reglas que delimitan este tipo de historias.

Y, tanto formalmente, como argumentalmente, incluso en los detalles, muestra carácter, fuerza narrativa, intensidad dramática y legítima modernidad sin renunciar al clasicismo, Y cuando me refiero a detalles, lo hago a cosas tan aparentemente fútiles, pero nada habituales, como la aparición del mar o un cepillado de dientes, algo que debía ser novedad en aquel momento. Parecen cosas irrelevantes, pero no lo son, contribuyen a darle robustez a lo narrado.

A destacar –su inicio resulta revelador al respecto- que varios de sus tiroteos, de los tipos acribillados, no son expuestos en campo, sino en su fatídica resolución. Otro aspecto que le otorga distinción, entre muchos más.

Con relieves mayúsculos me lo paso igualmente en grande. Por ejemplo, con esas formidables interpretaciones del inmenso y camaleónico John C. Reilly y Joaquin Phoenix, la pareja de pistoleros que arrastran dolor, buscan redención y que poseen corazoncito, acompañados en segundo término o en apariciones más episódicas, por poderosas presencias como las de Jake Gyllenhaal o un recuperado y bien hallado Rutger Hauer.

Tampoco, ni por lo más remoto, están descuidados, todo lo contrario, unos diálogos afilados (del propio Audiard y de Thomas Bidegain), secos, cortantes, muy elaborados, dignísimos sucesores de los títulos que conformaran la grandeza de que es el género norteamericano por excelencia.  

El colofón lo pone un final a idéntica enorme altura de lo contemplado anteriormente, inusual e insólito dentro de su placidez.

Una curiosidad o ligera reflexión para concluir. Se ha rodado principalmente en Almería, también en Navarra y en Huesca. Todas las localizaciones elegidas dan perfectamente el pego, lo cual me lleva a concluir que resulta una lástima que nuestra industria no saque más partido a esta cuestión. Ahí queda el guante.

Todo un regalazo.

José Luis Vázquez