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Estoy muy ilusionado por darle una vuelta de tuerca a la selección

Luis Enrique, entrenador de la selección española de fútbol

Estreno en Royal City

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The disaster artist ()

Director: James Franco

Intérpretes: James Franco, Dave Franco, Alison Brie, Josh Hutcherson, Seth Rogen, Zac Efron, Sharon Stone, Bryan Cranston, Kate Upton, Hannibal Buress, Jacki Weaver, Nathan Fielder, Jerrod Carmichael, Zoey Deutch, Kristen Bell, Lizzy Caplan, Megan Mullally, Jason Mantzoukas, Adam Scott, Eliza Coupe, J.J. Abrams, Tommy Wiseau, Melanie Griffith, Judd Apatow, Christopher Mintz-Plasse, Zach Braff, Randall Park, Greg Sestero

Sinopsis: Adaptación del libro de Greg Sestero, que habla sobre la producción de una de las consideradas peores películas de la historia, "The Room", dirigida en el 2003 por Tommy Wiseau. (FILMAFFINITY)

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

Es tan inusual como el casi inenarrable engendro que le ha servido de inspiración, THE ROOM, la considerada la peor película de todos los tiempos… que es mucho considerar ¿O alguien ha olvidado delirios como PEPITO PISCINAS, alguna de los Hermanos Calatrava o PLAN 9 DEL ESPACIO EXTERIOR del inefable de Ed Wood? El listado sería interminable.

Que un tipo tan inquieto, y a veces petulante artísticamente (todavía estoy recuperándome de anteriores trabajos suyos tras las cámaras como CHILD OF GOD o EL ÚLTIMO DESEO), todo hay que decirlo, como James Franco se haya atrevido a recrear todo el proceso de puesta en pie de aquél título que de tan mentecato resultaría descacharrante, me parece en sí mismo un atrevimiento de lo más audaz. Pero miren por dónde la jugada le ha salido perfecta, consiguiendo algo inusual en su breve filmografía como director, una obra rayana en la genialidad.

Él se lo guisa y se lo come, produce, escribe, dirige e interpreta a ese inefable Tommy Wiseau, trasunto físico de Mario Vaquerizo e individuo tronado donde los haya, al que a fecha de hoy todavía nadie es capaz de ponerle lugar de origen, edad y capacidad monetaria para sacar los 6 millones de dólares que costaría su íncubo fílmico. Parece como si una especie única de alienígena hubiera aterrizado en Los Ángeles del principio de milenio para dedicarse a hacer marcianadas. Clava la composición y supongo que escucharle en su idioma original es aún más alucinante que en la versión doblada con la que me ha tocado lidiar. Aún así, hay que reconocerle enormes méritos y logros a su doblador español, algo en lo que casi siempre –me olvidaré por un momento de la Verónica Forqué de EL RESPLANDOR, supervisada por el propio Kubrick- hemos destacado.

Le secunda su hermano real, Dave (Franco también de apellido profesional, como el padre de ambos), en la que constituye una “buddy comedy” de lo más singular, insólita y especial… y muy divertida, incluso descacharrante en varios instantes. Se complementan perfectamente, en este caso los genes van acompañados de enzimas artísticas. Acaban estableciendo con su relación una peculiar y diferente oda a la amistad. Porque por esta y no otra razón, quiso pechar el segundo en la vida real y en la ficción con el bodrio en el que le embarcara el primero.

Es inevitable que evoque esa maravilla de Tim Burton que es ED WOOD, aunque una y otra muestren una personalidad propia. También la aquí comentada muestra como aquélla un enorme cariño por su desnortada criatura principal, por el sentido de lealtad que muestra hacia ella alguien que igualmente trata de hacer realidad sus sueños, de seguir adelante, de no darse ninguno de ellos por vencido, en mostrar el envés más entusiasta de una industria que resulta tantas veces cruel, caprichosa e implacable con quienes le dan sustento y le acaban otorgando carta de naturaleza, aún en su vertiente más cutre lux… u “outsider” que queda más fino.

Disfruto de abundantes momentos de diversión,  como ese rodaje con un Franco incapaz de pronunciar una breve frase tras más de 60 tomas que me provoca el descacharre y regocijo. Otros varios me proporcionan parecidas risas o  sensaciones. Solo con verle aparecer en escena, cómo habla, cómo se mueve, como compone ese permanente cuelgue, ya me genera ello un auténtico disfrute.

Pero la película se acaba erigiendo en algo mucho más que en un divertimento en toda regla, algo que esto por sí solo ya no sería poco. En un monumentalmente íntimo y sarcástico fresco de unos determinados ambientes hollywoodenses, en una comedia de risa amarga a veces tan –en este caso- pensadamente involuntaria… como sí lo fue en cambio la original, pura basura que se convertiría en filme de culto.

Al final para que me quede la misma sensación que me transmitía ED WOOD, la de aquél zumbado entusiasta que peleó lo indecible por conseguir su gran ilusión pese a los mil imponderables, por sus imbatibles ganas de hacer realidad lo largamente pretendido, incluyendo en ello su nula capacidad para encadenar imágenes coherentes.

Estupenda. De lo más divertido visto en el ya fenecido 2017, junto a MUCHOS HIJOS UN MONO Y UN ARMARIO, PERFECTOS DESCONOCIDOS LA LLAMADA, LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR y THOR: RAGNAROK. De seis, tres estadounidenses y tres procedentes de suelo patrio. No está mal. Qué difícil es hacer reír, mucho más que hacer llorar. 

 

José Luis Vázquez