viernes, 8 de mayo

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Estreno en Royal City

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La reina de España ()

Director: Fernando Trueba

Intérpretes: Penélope Cruz, Antonio Resines, Neus Asensi, Ana Belén, Javier Cámara, Chino Darín, Loles León, Arturo Ripstein, Jorge Sanz, Rosa María Sardá, Santiago Segura, Cary Elwes, Clive Revill, Mandy Patinkin, Carlos Areces, Aida Folch, Jesús Bonilla, Ramón Barea, Juan Antonio Bayona

Sinopsis: España, años 50. Macarena Granada (Penélope Cruz), la gran estrella "americana" de origen español, retorna a su tierra para encarnar a Isabel la Católica. Al enterarse de la noticia, Blas Fontiveros (Antonio Resines), que no había vuelto a España desde que se fuera a dirigir "La niña de tus ojos" a la Alemania nazi 18 años atrás, decide regresar y reencontrarse con algunos de sus viejos amigos. Su llegada desata una serie de acontecimientos que pondrán a prueba el rodaje de la superproducción... Secuela de "La niña de tus ojos" (1998).

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 2 estrellas

Elijo como estreno del fin de semana no el que más me apetecía seleccionar en principio, distinción que en cuanto a mi predilección hubiera correspondido a ALIADOS (a ver qué tal resulta, espero que no me decepcione), pero en vista de que este año la cosecha del cine español está siendo de lo más decorosa y de que Fernando Trueba es un buen director, de los mejores surgidos en las cuatro últimas décadas en la piel de toro, opto por elegir LA REINA DE ESPAÑA, último trabajo del madrileño y secuela de la celebrada LA NIÑA DE TUS OJOS, filmada hace casi veinte años, en 1998. Siento que se cumpla lo negativamente intuido.

Finalizada su proyección uno de los calificativos que se me viene inmediatamente a la cabeza para resumirla es el de deslavazada. Constato posteriormente con algunas críticas de mis colegas y compruebo que son varios que han coincidido en referirse así a ella. Juro, como caballero norteño de la vieja escuela, que no lo he saqueado. Puede que otras veces me haya sentido mediatizado por lo leído previamente, pero en esta ocasión no es así. Y quede claro que no tengo inconveniente alguno en reconocer que soy de los que suelo leer a los compañeros, bien por enriquecerme o aprender, bien por discrepar o bien habitualmente por contrastar. Tal como creo que así debe ser… al menos en lo que a mí se refiere, claro, y por eso me lo aplico. Eso sí, últimamente trato de leer esos comentarios tras haber procedido a escribir mis propias reflexiones, aunque como hoy en día bombardean con tanta información previa son inevitables los lugares comunes entre quienes nos dedicamos a juntar palabras en torno a las críticas de cine.

El cine de Trueba, desde su mismo inicio en 1980, con la renovadora, o si prefieren refrescante y descollante OPERA PRIMA, ha estado jalonado por muy buenos títulos (sobre todo en la etapa comprendida en torno a EL AÑO DE LAS LUCES y BELLE EPOQUE) y rara vez han dejado de tener un mínimo atractivo. Pero, de la misma manera, tengo que señalar que algunos de los emprendidos en lo que llevamos de siglo me han decepcionado considerablemente. Tal como me ha sucedido con EL EMBRUJO DE SHANGHAI, EL BAILE DE LA VICTORIA y ahora con este frustrante LA REINA DE ESPAÑA. A cambio, ha compensado con experimentos arriesgados, comprometidos y muy logrados, como los notables CALLE 54, CHICO Y RITA y EL ARTISTA Y LA MODELO (inclusive el insólito y hoy en día olvidado MIENTRAS EL CUERPO AGUANTE si me vuelvo a remitir a sus comienzos, protagonizado por el cantautor Chicho Sánchez Ferlosio).

Centrándome ya en esta secuela, una primera impresión es la que gobierna mi percepción final, aparte de esa sensación deslavazada indicada al comienzo de esta reseña… la de resultarme un tanto aburridilla, algo imperdonable en una comedia, en una producción coral de estas características que parecía desplegar complicidad y encariñamiento inicial con sus criaturas, dado además su tan elogiable antecesora. Pero esta vez le falla el sentido del “timing”, unos gags que no están lo suficientemente conseguidos y un guión al que le falta consistencia, fuelle.

De todas formas, en el cine de este oscarizado cineasta siempre hay elementos positivos y a tener en cuenta, hasta en sus exponentes menos logrados, como es el caso. Aquí destaco una brillante dirección artística que constituye en sí misma un bonito homenaje al excelente maquetista patrio Emilio Ruiz del Río; un cierto aire melancólico que no le sienta nada mal a la historia aunque no acabe de apurar sus posibilidades; una divertida escena de “seducción” por parte de Cary Elwes y Jorge Sanz y un “cantable” de lo más atractivo a cargo de Penélope Cruz en un peculiar english, ni más ni menos que una versión del celebérrimo GRANADA.

Nada de todo ello es suficiente para conseguir el aprobado, pero al menos  tampoco me acaba generando repelús. Me queda la sensación de varios grandes secundarios desaprovechados, alguna escena tan bufa como la protagonizada por Franco (un curioso Carlos Areces) y Macarena Granada, el que esta vez Penélope Cruz no haya alcanzado el nivel interpretativo –va más bien a rebufo del personaje- de su anterior salida a escena, o el que su caricatura del mundillo hollywoodense aterrizado en la España de los 60 carezca de brillantez y se quede en lo superficial…. Por cierto, a priori tenía un indudable interés esta especulación sobre ese rodaje que nunca se consiguiera llevar a cabo –se hundió el imperio Bronston- en torno a Isabel La Católica, que es con el que juega en todo momento la premisa argumental de esta película. Lástima de desaprovechamiento, de ocasión perdida.

Tan solo apostillar para clausurar éste no precisamente complaciente comentario la curiosa aparición de actores anglosajones como Clive Revill, el inolvidable gerente de hotel de ¿QUÉ PASÓ ENTRE MI PADRE Y TU MADRE?, en el papel de un trasunto de John Ford (muy poca ingeniosa caricatura/homenaje), o de aquél inolvidable Íñigo Montoya de la encantadora LA PRINCESA PROMETIDA, o sea Cary Elwes. También la de Mandy Patinkin, recordable entre otras por YENTL, RAGTIME o su más reciente Saul Berenson, jefe de división de la CIA, en la magnífica HOMELAND.

José Luis Vázquez