Foto: Anne Francis y Robby en Planeta prohibido/Forbidden planet
-En un día especial para mí porque hacer muchas lunas que estar dando la tabarra en este mundo decido dedicarme un entrañable clásico de ciencia-ficción contemplándolo a primera hora de la madrugada en mi imprescindible pantallón. Se trata de PLANETA PROHIBIDO (FORBIDDEN PLANET), de seguro recuerdo para tantos de mi generación que la vimos por primera vez en un pase de Televisión Española. Una verdadera gozada:
Todo un festín para los entusiastas de la ciencia-ficción es este PLANETA PROHIBIDO. Germen y origen de títulos y series posteriores, que van desde STAR TREK a LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, PERDIDOS EN EL ESPACIO, NAVES MISTERIOSAS o ALIEN.
De absoluto interés cinematográfico e histórico. En este segundo apartado por múltiples motivos. Por mostrar a la primera actriz en la historia del cine, la preciosa Anne Francis, que aparece con unas minifaldas de cortar la respiración, lo que conllevó que fuera prohibida en numerosos países.
Otro aspecto reseñable, es la aparición del robot Robby, uno de los pioneros en aparecer en la gran pantalla, tras la María de METRÓPOLIS o el gigantesco Gort de ÚLTIMÁTUM A LA TIERRA. Adquiririó una enorme popularidad, dando pie a películas y hasta a diversos homenajes y guiños de cineastas de los 70.
Los efectos especiales, hoy en día lógicamente desfasados, causaron furor en su momento, hasta el punto de casi alcanzar el Oscar en este apartado. La recreación de la ciudad de los Krell, camuflada tras el laboratorio del científico protagonista es, al respecto, una delicia. En algún momento, como en el enfrentamiento final, se utilizaron técnicas de animación, gentileza de la casa Disney.
Pero no esperen un típico producto de acción, sino más bien lo contrario, un despliegue visual de enorme inventiva e imaginación, o un tenso relato de alto contenido filosófico, pues ya su argumento inspirador presentaba un enorme pedigrí. Se trata ni más ni menos que el de la célebre TEMPESTAD shakesperiana, pero trasladado libérrimamente al espacio.
Ya saben, aquello de los propios miedos materializados como una amenaza real que llega a afectar a los demás. Un planteamiento ingenioso, sobre todo por el contexto en el que está desarrollado y que a buen seguro continúa llamando la atención.
De la dirección se encargó un artesano eficiente, sin grandes títulos en su haber, pero que aquí, dada la conjunción de diversos talentos, conseguiría su obra maestra. Se trata de Fred McLeod Wilcox, responsable de la saga de la perra collie Lassie, sobre todo de esa inicial, arrolladora y encantadora entrega titulada en España LA CADENA INVISIBLE.
Encanto, candor y adorable ingenuidad despliega este FORBIDDEN PLANET, en el que aparte de la citada Francis, que aparece descalza en todas sus escenas, algo que también daría mucho que hablar, destacan un veterano Walter Pidgeon como el doctor Morbius o un jovencísimo Leslie Nielsen, en su segundo papel para el cine, como uno de los astronautas que aterrizan en Altair IV. Recuerden el mismo Nielsen de las enloquecidamente divertidas ATERRIZA COMO PUEDAS y AGÁRRALO COMO PUEDAS, entre otras parodias.
Tal y como venía a señalar al comienzo de este comentario, constituye toda una grata experiencia para tantos adoradores de este género. De un colorido refulgente, de un encanto irresistible, de una forma de hacer cine ya periclitada pero que continúa manteniendo intacta su capacidad de embelesamiento y ensoñación.
-Comienzan las versiones originales subtituladas de VERSIÓN UCLM con una secuela muy brillante de la fundacional LA NOCHE DE HALLOWEEN de John Carpenter. Su título idéntico, LA NOCHE DE HALLOWEEN (HALLOWEEN). La sala 11 del Parque de Ocio Las Vías vuelve a presentar un buen aspecto –casi 100 espectadores- dado el género elegido y el hecho de llevar 12 días en cartel:
Olvídense de toda la considerable cantidad de secuelas –he perdido la cuenta y me da pereza en este momento acudir a Google, la única potable que recuerdo fue SANGUINARIO de Rick Rosenthal- surgidas tras el enorme y justificado éxito del excelente terror variante slasher LA NOCHE DE HALLOWEEN filmada por el genial John Carpenter hace justo cuarenta años, y concéntrese sin prejuicios –principalmente quienes sean amantes del género- en esta más que digna e inteligente continuación que respeta escrupulosamente el tiempo transcurrido desde entonces.
El comienzo ya pone admirablemente en situación, con esos planos iniciales que parecen extraídos de la mismísima ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO y que preceden a esa soleada –el género no necesita siempre acudir a la penumbra para resultar perturbador- e inquietante presentación del silencioso y brutal asesino en serie Michael Myers. Por cierto, encarnado de nuevo por quién le diera vida por primera vez y que no había vuelto a embutirse en el personaje desde entonces. Me refiero al actor, guionista y fundamentalmente director (tres trabajos suyos me merecen el mayor de los aprecios: STARFIGHTER, MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD y TAP DANCING) Nick Castle.
A partir de ahí, sigue esquemas narrativos de su antecesora, pero sin caer en mimetismos y mostrando en todo momento detalles, signos propios de identidad, hasta llegar a un clímax excelente y fiel al espíritu original en el que se invierten algunas sutiles cosillas que no es cuestión desvelar (no por falta de ganas, claro). Lo que se dice un respetuoso y a la vez personal homenaje.
Supone igualmente, a tono con este tiempo, una exaltación del protagonismo femenino… y familiar, a cuya cabeza se encuentra para alegría de muchos veteranos como el que esto escribe, Laurie Strode, o sea Jamie Lee Curtis, con evidentemente más años encima, pero idéntico ánimo peleón y superviviente.
La que fuera “reina del grito” (y no se olvide de la comedia, protagonizó al respecto dos títulos fundamentales de los 80: ENTRE PILLOS ANDA EL JUEGO y MENTIRAS ARRIESGADAS) se muestra en aguerrida y plena forma, volviendo a dotar a su personaje de enorme fuerza y empaque.
Me resulta en cambio inevitable añorar al magnífico secundario Donald Pleasence en la encarnadura del doctor del psiquiátrico, Sam Loomis. Su sustituto, Haluk Bilginer (Rabir Sartain) no ofrece la misma presencia y carisma que aquél. Algo que no deja de resultar pecata minuta dentro de un conjunto y un resultado final de lo más estimulante, consistente, abigarrado, que consigue con creces su primer objetivo, generar miedo y permanente tensión.
Podría explayarme más, pero por esta vez tendré piedad de ustedes. Sí quiero destacar que me gusta el detalle de que sus autores hayan dedicado en los créditos finales esta obra al buen cineasta sirio Moustapha Akkad (MAHOMA EL MENSAJERO DE DIOS, EL LEÓN DEL DESIERO), uno de los máximos artífices en su calidad de productor del título fundacional. Akkad fue asesinado en compañía de su hija en los atentados cometido por el repugnante y despreciable fundamentalismo yihadista –Al Quaeda en este caso- en la localidad jordana de Amman el 9 de noviembre de 2005.
Probablemente de haber tenido ocasión, habría asistido complacido al visionado de este loable trabajo del más que interesante David Gordon Green (la minimalista GEORGE WASHINGTON, la áspera JOE, la deformante EL CANGURO, la humanista UNDERTOW, la rolera y chabacana CABALLEROS, PRINCESAS Y OTRAS BESTIAS, la conmovedora SNOW ANGELS, la disparatada PRINCE AVALANCHE y la curiosa SEÑOR MANGLEHORN figuran entre mis películas suyas favoritas hasta la fecha… añádase la serie televisiva DE CULO Y CUESTA ABAJO), que se reafirma como un director al que hay que continuar siguiendo su carrera.
Muy aconsejable para público en general y en especial los afectos a este tipo de historias. Quienes sean alérgicos sin cura posible… por supuesto que se abstengan.
Frase:
“He rezado para que se fugara y poder matarlo” (Jamie Lee Curtis)
Breve apostilla:
Esta vez seré breve. Si tuviera que optar por un más o menos extenso titular que condensara lo que contiene en su sótano argumental esta notable secuela del original carpenteriano bien podría ser: Paranoias de una sociedad armada hasta los dientes, empoderamiento femenino, un monstruo humano capaz de un inesperado gesto de piedad, víctimas que se acaban convirtiendo en verdugos (y viceversa) y cuchillazos, muchos cuchillazos propios del slasher (ya saben anglicismo que parte de la palabra slash… corte, cuchillada.