Haciendo las américas

 

25/12/2017

En la tierra y en el mar

Es la cuarta vez que tengo que escribir algo sobre la vuelta a casa por Navidad, y aún a riesgo de repetirme, me he dado cuenta de que no importa las veces que lo viva y lo diga: la banda sonora que siempre resuena en mi cabeza para este momento del año es la musiquilla del anuncio de El Almendro. La de toda la vida…

Este año, además, he encontrado turrón de esa marca en una de las tiendas americanas que más me gustan, así que, aunque a precio casi de oro, he comprado unas cuantas cajas para regalar a mi amistades y corresponder algunos “compromisos” del trabajo. Ha sido bastante divertido ver las caras de sorpresa y deleite cuando les explicaba que es el dulce típico de la Navidad en España, y que no necesita un momento del día específico para disfrutarlo, ya que va bien como postre, merienda y hasta de picoteo cuando vas a hacer, o recibes, alguna visita de cortesía.

Me han preguntado mucho cómo se celebra la Navidad en nuestro país, qué cosas hacemos especiales, pero en realidad, se parecen bastante las celebraciones a uno y otro lado del charco. Todo gira en torno a la familia, y aunque para los americanos Nochevieja me da la impresión de que tiene un tono menos festivo (menos de “cotillón”, para entendernos), al final son días de reuniones familiares, regalos y más regalos y comilonas y dulces a voluntad. En Texas, hasta diría que son incluso más tradicionales que nosotros, pues por ejemplo, lo de ir cantando villancicos de puerta en puerta con la familia, todavía se hace en muchos lugares.

Ahora que digo villancicos, he conseguido que mi hijo se aprenda de pe a pa el “Campana sobre campana”, y algo debe recordar del año pasado porque me ha preguntado por el “Chiquiturrín” y “Ande, ande, la manimonera”. Me ha dado por reír, claro, con el cambio de los nombres, pero también he sentido cierto orgullo de que se acordara de esos villancicos tan españoles. Con lo cantarín que es, ya lo estoy oyendo mezclar letras en inglés y en español, y tararear el “Jingle Bells” intercalando el “Belén, campanas de Belén”, y acompañándolo todo con el “ropopompón” del Tamborilero, que por cierto, suena bastante parecido en los dos idiomas…

Pero en inglés o en español, da igual. Lo que importa es que ya estamos en España, en casa, disfrutando del frío, del jamón y del turrón. Y como ya es una tradición en estas líneas en las que más que “hacer las américas”, os las cuento, también este año hay un villancico que repiquetea en mi memoria: “Mientras haya en la tierra un niño feliz mientras haya una hoguera para compartir mientras haya unas manos que trabajen en paz mientras haya una estrella, habrá Navidad”.

En América, en Texas, en España, en Infantes… en la tierra y el mar… ¡Feliz Navidad!

P.D. En la foto, mi hijo con Papá Noel, que vino a visitar su colegio hace unos días. El villancico al que me refiero al final es “Navidad, Navidad” de Jose Luis Perales.

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