domingo, 18 de febrero

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Dentro de 3.000 años España no existirá. Cataluña tampoco

José Álvarez Junco, historiador

Haciendo las américas

Cosas buenas

por Lola Romero (Houston)

He decidido que ya que hemos empezado febrero, es hora de dejar atrás la “morriña” y poner buena cara a este tiempo extraño que nos está tocando vivir este año. Así que, igual que en su día hice una lista con las cosas que echaba de menos de España, hoy he pensado que ya toca hablar de lo que más me gusta de este país en general y de Texas en particular. Porque hay muchas cosas buenas que sé, sin duda, que echaré de menos el día que vuelva a España. Veamos:

1) La calidad de vida de la zona en la que vivimos. La tranquilidad, los paseos entre los árboles, los parques casi en cada manzana, la oferta de hipermercados, tiendas, servicios médicos… Sí, podría decirse que en cuanto a teatros, conciertos o espectáculos no es el lugar más vibrante de Houston, pero en el día a día vivir aquí es muy cómodo.

2) La amplitud de los espacios dentro de las casas. En esto, por si acaso, me circunscribo a Texas, donde las casas suelen tener habitaciones amplias, con zonas de juegos, el jardín trasero, el jardín delantero…

3) Los aparcamientos “gratis”. Al menos en Texas, como tienes que desplazarte en coche para casi todo, no sueles encontrar problemas de aparcamiento. Al lado de cada hipermercado, del mall, de los edificios de oficinas y cualquier sitio público, hay explanadas enormes de aparcamiento, o en su defecto, moles de hormigón con plantas hacia arriba, en lugar de subterráneos como ocurre en Madrid por ejemplo. Otra cosa es si estéticamente es bonito…

4) Los horarios. Aunque al principio se me atragantaban los almuerzos a las doce del mediodía, tengo que reconocer que los horarios de este país tienen más sentido que los nuestros, sobre todo entre semana. No pasa tanto tiempo entre el desayuno y la comida, y al hacer la cena temprano, cuando llega la hora de dormir, ya has hecho de sobra la digestión. Es verdad que nosotros nos resistimos todavía a las cenas a las seis de la tarde, pero casi nunca las hacemos más allá de las siete y media. Claro, para esto ayuda que se sale del trabajo a las cinco más o menos. Y esto me lleva al siguiente punto:

5) Aquí no son en general “presencialistas” en el trabajo. Si han terminado lo que tenían que hacer a las cuatro y media de la tarde, se van. No miran a ver si está el jefe o ya se ha ido, porque entre otras cosas, el jefe no mira quién echa muchas horas, sino los resultados. Como en todo, habrá excepciones, y supongo que también dependerá de la naturaleza y contenido de los trabajos, pero creo que se puede decir que los americanos valoran mucho el poder salir pronto del trabajo para estar con la familia, y así lo ponen en práctica.

6) La burocracia. Odio el papeleo, me da pavor cada vez que tengo que hacer algo con alguna administración o servicio público o privado, pero tengo que reconocer que aquí han llevado la simplificación al extremo. Al margen de que al no ser ciudadanos estadounidenses tengamos que dar pasos extra en las gestiones, contratar servicios como el agua, la electricidad o la televisión por cable es bastante fácil y rápido. Normalmente, en como mucho en 24 horas lo tienes todo listo. Tampoco tiene gran complicación, por ejemplo, sacarse el carné de conducir, como ya os conté en uno de los primeros artículos.

7) El clima en el invierno. Dudaba un poco si poner este punto. Como sabéis, este año hemos tenido huracán, tormenta de hielo, nevada… pero salvo estas excepciones, el clima en invierno suele ser templado y a veces hasta cálido. Aunque cuando llegue Navidad me apetezca el frío, cuando pasan esas dos semanas casi que prefiero olvidar el abrigo en un armario y salir al parque con mi hijo a disfrutar de los veinte grados que suelen marcar los termómetros.

8) Las tarjetas regalo. Al principio me chocaba un poco esa tendencia a regalar tarjetas para restaurantes, tiendas, y hasta para ir al cine, porque echaba un poco en falta lo de los regalos “físicos”, abrir el papel, disfrutar la sorpresa… Sin embargo, ahora casi me parece lo más práctico porque eliges tú lo que quieres o necesitas, y te ahorras tener que cambiar algo que no te gustó nada, o que tenías repetido.

9) El Marshalls. Cuando lean esto mis amigas de aquí, seguro que están de acuerdo. El Marshalls es como una especie de outlet de ropa, zapatos, cosas de casa y comidas y productos del mundo, todo en una sola tienda, en la que te puedes pasar horas y horas sin enterarte. De los mejores “inventos” americanos…

10) ¡Las hamburguesas! Ya sé que no es la comida más sana del mundo, y que en España también las hay muy buenas, pero ese punto de jugosidad que le dan aquí… Mmmmm.

¿Os animáis a hacerme una visita?

Foto: Uno de los atardeceres de enero en The Woodlands, nuestra ciudad-bosque al norte de Houston.

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