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La calidad de los vinos de Castilla-La Mancha no tiene nada que envidiar a ninguno del mundo

José Luis Martínez Guijarro, vicepresidente primero del Gobierno de Castilla-La Mancha

Diario de un Cinéfilo Compulsivo

 

Martes, 14 de noviembre

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Foto: Agnieszka Mandat-Grabka en Spoor (El rastro)/Pokot/Spoor

-Ya venía comentando que esto de ir viendo toda la avalancha de los estrenos fluía rápido... a costa de sacrificar un tiempo excesivo, claro. Y aunque en los dos últimos fines de semana han entrado 17de sopetón voy a conseguir seguro verlos todos en un plazo no solo razonable sino prácticamente al día, como por otra parte vengo haciendo con casi todos los registrados tanto este de 2017 como otros años desde tiempo inmemorial. Es el turno de SPOOR (EL RASTRO) (POKOT/SPOOR): Me comentaba hace unos días un buen amigo y lector habitual de esta sección que se nota enseguida, casi en las dos primeras líneas, cuando me da pereza o no me gusta hablar de una película. La pasaporto rápido, abandono mi barroquismo, resulto menos florido o me pierdo más en divagaciones. Precisamente el hecho de comenzar así les puede dar ya pistas de lo que opino sobre ésta sin necesidad de seguir continuando leyendo la reseña.

Se dice que de buenas intenciones está repleto el empedrado del infierno. Pues eso, aplíquenlo a cualquier cuestión de la vida, como en el de esta producción llegada de la antigua Europa del Este, que en realidad geográficamente lo continúa siendo, no se han movido todavía los continentes.

Es un a priori curioso –sensación que se me disipa a la media hora de metraje- thriller ecologista que deviene en uno de justicieros a favor de los animales, algo así como un manifiesto de cualquier partido animalista pero sin llevar sus planteamientos tan al extremo en su defensa como es el caso.

Ambientado en los Sudetes polacos, enclave de agreste belleza paisajística situado entre el país de Lech Walesa y la actual Chequia, no se le saca todo el partido requerido a esos tupidos entornos. Acaba resultando tan abrupto como la propia dirección de Agnieszka Holland, una cineasta que estos últimos años había estado dedicada en cuerpo y alma a las teleseries norteamericanas, como THE KILLING, HOUSE OF CARDS, THE WIRE o TREME. No se debería haber movido de esos territorios, pues ella al fin y al cabo es una esforzada y competente profesional.

Lleva ya una dilatada carrera a su espalda. Lo que más me sigue gustando de su filmografía –todas ellas dentro de un tono que rara vez supera lo vistoso, lo correcto, lo aceptable- EUROPA EUROPA, OLIVIER OLIVIER (no, esta vez no me he equivocado, se repite dos veces el enunciado), AMARGA COSECHA (tal vez mi favorita suya, nominada al Oscar a la mejor producción de habla no inglesa), EL JARDÍN SECRETO, EL TERCER MILAGRO y COPYNG BEETHOVEN. Asistí a una rueda de prensa en San Sebastián en la que presentaba VIDAS AL LÍMITE (la crónica de la amistad juvenil entre los poetas malditos Rimbaud y Verlaine) y pude comprobar en vivo y en directo el rasque que parece ser que es habitual que suela gastar la señora. Igual tenías sus motivos no advertibles por parte de este crítico.

Ni tan siquiera la vocación panteísta que ha imprimido a esta obra la redime de la capa de pesadez narrativa en la que viene envuelta. Además, la posible particularidad de la historia se queda enredada en una trama policial espesa, rutinaria, insustancial, con unos polis de lo más panolis y unas fuerzas vivas ridículas.

Probablemente el material original literario en el que se ha inspirado, la novela SOBRE LOS HUESOS DE LOS MUERTOS de Olga Tokarczun, presente más riqueza expresiva sobre asuntos aquí tratados, tales como el orden natural de las cosas, el amor hacia la naturaleza y los seres tantas veces menos irracionales que los más irracionales o alguna otra subtrama temática.

Y aunque la protagonista, Agnieszka Mandat Grabka (premio ex aequo en la Seminci a la mejor actriz), que bien pudiera constituir en cuanto a carácter un alter ego de Holland, dota de mucha convicción a esa mujer aparentemente extravagante o locuela, que en el fondo es coherente con sus ideas más o menos radicales, en esta ocasión ello no sirve para paliar la fallida empresa.

Me deja un regusto amargo pero del insatisfactorio en vez del disfrutable o descriptivo. No consigue prender en mí en ningún momento. Como mucho le puedo reconocer una relativa entidad pero sin fuelle alguno.

Seguirla me genera un enorme apelmazamiento y hasta aburrimiento. Es ruda en su cáscara y en su contenido. Y no ya es que no acabe de empatizar con esos seres tan plomizos como el propio paisaje, es que me acaba contagiando de su ritmo mohíno, nada vivaz, pues ni ella que es toda vitalidad sobre el papel consigue transmitirme entusiasmo por su causa… aunque insisto, la intérprete lo haga bien.

Prescindible.

-Qué verdaderas ganas tenía de ofrecer, de presentar en la VERSIÓN UCLM la preciosa comedia “romántica” (lo es pero con una serie de incrustaciones que la convierten en un tanto atípica sin renegar de su genuina condición) LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR (THE BIG SICK): Ya comenté con su motivo de su estreno que, aparte de un poquito más breve es mucho más certero su título original que traducido al español sería LA GRAN ENFERMEDAD a secas.

Apostilla: 

Aparte de la historia de amor, es la búsqueda de uno mismo sin condicionantes, colorantes, ni conservantes lo que me parece el principal asunto temático de esta preciosa comedia romántica de discurrir no habitual, atípico incluso.

Con una máxima fundamental presidiendo esto, la sinceridad con uno mismo y, por lo tanto, con los demás en cualquier relación importante de la vida… y en las que no también, sin por ello caer en la rectitud extrema o la severidad, hace gala de una profunda y a la vez envolvente sencillez.

Qué deliciosas dos horas vuelvo a pasar. Cuántos gratificantes momentos para recordar. Algunos casi imperceptibles, de soslayo, como esas caricias de la madre de Emily a Kumail.

Sus diálogos muestran una frescura e ingenio muy de agradecer. Se alternan diferentes registros de comicidad, incluso la negruzca a propósito de algunos chistes sobre terroristas islámicos.

Ni uno solo de los personajes que aparecen, por episódico que sea, deja de tener interés. Todos tienen su momento y lo aprovechan muy bien. La presencia de Holly Hunter y Ray Romano en cometidos importantes, como los padres de ella, es una de las muchas grandes cualidades o aportaciones que ofrece esta historia de amor virada en dramedy dirigida con suma elegancia por Michael Showalter a la hora de retratar unos tiempos nada pacatos y a una “ordinary people” que lucha por sus sueños o busca la verdad en una relación sentimental.

Agradezco sobremanera que no tire de ñoñería y sí de mucha verdad, algo seguramente potenciado por  el hecho de haber sido concebida, escrita y protagonizada por quien vivió las vivencias  expuestas en primera persona. Sí, otra historia más basada en hechos reales, como tantas vistas en los últimos tiempos.

Desprende encanto a raudales, entremezclado con descaro respetuoso, ternura y un amargor atenuado. Una verdadera joya.

PD: Es este un género en el que el cine norteamericano jamás flaquea, se escoja la época que se escoja, desde los orígenes del cinematógrafo hasta nuestros días. Así, sin mirar en Internet, recuerdo maravillas dentro de este territorio vistas en lo que llevamos de milenio, tales como 500 DÍAS JUNTOS, LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO, AMOR Y LETRAS, BEGIN AGAIN, CIUDADES DE PAPEL, BAJO LA MISMA ESTRELLA o UN INVIERNTO entre tantísimos, innumerables referentes más, todos ellos placenteros.

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