viernes, 20 de octubre

Ciudad Real

Visita nuestra página en Facebook Síguenos en Twitter
Buscar
Logotipo de Ciudad Real Digital

Castilla-La Mancha está'hoy mucho mejor que hace dos años

Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha

Barricada Cultural

 

Gracias pero es queee...

por L. Mariano Carmona Rodríguez

Imprimir noticia

De los diferentes patrones, o repertorios de conducta, rasgos de personalidad o como quieran llamarles según el paradigma o escuela psicológica que adopten, hay un grupo de explicaciones comportamentales que nos gobiernan con mucho más poder del que imaginamos y que nos hacen ser poco o nada auténticos, son los patrones boicoteadores.

Son llamados así porque nos impiden tomar acción y generalmente están más en nuestra contra que a favor del cambio, evolución, crecimiento o autenticidad. La pereza, la desidia, el cansancio, el pasotismo, la ignorancia, el egoísmo, la insolidaridad…, todos actúan en nuestra propia contra, son inmovilistas, conservadores, contrainnovadores, miedosos y sobretodo astutos y listos, muy listos.

Pero, ¿Quién los gobierna? No es del todo seguro, pero los boicoteadores están anclados en nuestro repertorio básico, vienen del linaje ancestral, saltando de generación en generación sin necesidad de cultivarlos, entrenarlos o identificarlos, están y seguirán siempre estando.

¿Y podemos hacer algo?, por supuesto, algo sí podemos hacer. Lo primero, tomar conciencia de que existen, están en nosotros. Lo segundo es identificarlos, la pereza, la desidia, el pasotismo, el victimismo, el egoísmo, los que sean, saber cómo se presentan y cuándo se presentan. Y los tercero es enfrentarnos a ellos, porque ningún boicoteador es positivo, todos son negativos y están sin propósito alguno salvo el de fastidiarnos o fastidiar a alguien. Otro de los rasgos que los identifican es que son educados, por encima o en contra de la sinceridad, como decía J. M. García, no tienen “ni una mala palabra, ni una buena acción”.

Para empezar a entrenarse en identificar algunos de ellos, podemos fijarnos en las veces que usamos la expresión “es que…”, “me encanta, pero es que no me cabe en ningún sitio”, “gracias, que mala pata, es que tengo pilates”, “yo iría, pero es que le prometí sacar al perro”, “no puedo, ¡qué más quisiera yo!, pero es que tengo que llevar a mi hijo a un cumpleaños a esa misma hora”. Aquí tenemos pruebas fehacientes de que o nos están dando excusas o las estamos dando y como son o somos educados más que sinceros, en vez de decir, “no quiero”, decimos “es queeee”.

Es cierto que la educación no hay que perderla, no hay que ser grosero, pero la sinceridad está desapareciendo y a veces, es mejor ser sincero que educado, sólo basta con delicadeza, no herir al prójimo y sin necesidad de explicaciones, posicionar nuestro querer sin necesidad de usar el no poder.

Comentarios (0)

Inserta un nuevo comentario

Utiliza el siguiente formulario para dejar tu comentario. Por favor, se respetuoso con el resto de usuarios. Todos los comentarios serán validados antes de aparecer publicados en esta web. 

[ciudadrealdigital.es no se responsabiliza de los comentarios dejados por los visitantes en esta web]

Enviar